· Más del 10% de la superficie del estado se encuentra protegido como reservas y
parques nacionales.
· Selvas altas, medias y bajas, selvas de niebla, bosques de pinos y encinos y
manglares son los ecosistemas más representativos en las áreas protegidas.
El área de selva siempre verde más grande en cuanto a extensión y
diversidad faunística en México es la de Montes Azules, enclavada en las montañas
del oriente de Chiapas, también conocida como selva lacandona.
Creada en 1978 y con una extensión de 331 mil 200 hectáreas, esta reserva
presenta los más ricos paisajes en cuanto a flora y fauna se refiere.
Delineada por la larga cordillera calcárea de la Sierra de las Veinte Casas, cuenta con casi 50 mil hectáreas y fue creada en 1982 para preservar la flora y fauna de la región norte del estado.
La Encrucijada, una reserva ubicada a lo largo de la franja costera del Pacífico, en los municipios de Mazatán, Huixtla, Villa Comaltitlán, Acapetahua, Mapastepec y Pijijiapan, decretada Zona Protegida el 6 de junio de 1995. Tiene una superficie de 144,868 hectáreas de terrenos ejidales, comunales, particulares y nacionales. Sobresale por la abundancia de manglares en las zonas costeras, así como los canales y los terrenos inundados y estacionalmente inundables.
Una de las más importantes reservas naturales en el estado es la Reserva Ecológica La Sepultura, decretada como tal por el Gobierno Federal el 5 de junio de 1995, y la región, del mismo nombre, como zona sujeta a conservación ecológica del Estado de Chiapas.
Esta reserva de la biosfera contiene los últimos ecosistemas de selva de niebla de montaña
habitados por el majestuoso quetzal, y otras aves como el pavón -uno de los emblemas chiapanecos,
ya que sólo habita la Sierra Madre de Chiapas, el tucán y cientos de especies animales
más; el área también cuenta con vegetación de selva mediana
perennifolia, selva baja caducifolia y bosques de encinos, liquidámbares y pinos.
El Triunfo es un escenario casi irreal de hojas que siempre están goteando a causa de las nubes
que rozan el suelo. En su interior por los senderos se camina entre densas neblinas y la extraordinaria
belleza de los helechos arborecentes.