En el estado de Chiapas, la orden de los Predicadores de Santo Domingo fue la principal artífice de
la evangelización y del establecimiento de conventos y pueblos de traza regular, unos y otros
representantes arquitectónicos y urbanístas de un plan que pretendía crear en
el continente americano a una nueva cristiandad libre de los vicios europeos.
Muchos de los edificios de esa época, construidos particularmente en la segunda mitad del siglo
XVI y principios del siglo XVII, constituyen algunos de los mayores monumentos del arte colonial chiapaneco.
Notables son los templos de la provincia de los zoques, candidatos a la lista de Patrimonio de la Humanidad:
Tecpatán, Copainalá, Chapultenango, Tapalapa, Pantepec, Rayón, Coapilla,
Chicoasén, y el sumergido templo de Quechula, que reaparece cuando baja el nivel de las aguas
del embalse de Malpaso.
En la zona de los chiapa, destaca el convento de Santo Domingo de Chiapa de Corzo y su visita de San
Esteban de Suchiapa. Sobre el Camino Real son impresionantes los vestigios de los templos de Copanaguastla,
Soyatitán, Coapa y Coneta. También son dominicos los templos principales de Comitán
de Domínguez y Ocosingo. Mención aparte merece Santo Domingo de San Cristóbal
de Las Casas, fundado también en el siglo XVI, pero que luce una soberbia fachada barroca del XVII.
El conjunto dominico sancristobalense es uno de los principales monumentos chiapanecos y centroamericanos
de todos los tiempos.