El relieve tan variado que presenta Chiapas, así como el factor climatológico y edafológico, provee al estado de una inigualable variedad de flora que sin duda, enriquece y da forma final al paisaje. Su complejo geográfico es, sin lugar a dudas, parte del patrimonio natural de México y su correcto conocimiento significa un punto fundamental en la preservación de la biodiversidad que se posa sobre la superficie del estado. Son pocos los lugares en México y el mundo que presentan las características geográficas de Chiapas, convirtiéndolo en punto de referencia obligado para científicos, estudiosos o interesados en alguna de las muchas disciplinas que pueden desarrollarse en los más de 74 mil kilómetros cuadrados de su superficie. Chiapas cuenta en su haber con 3 zonas decretadas como Parques Nacionales por la Comisión Nacional de áreas Naturales Protegidas: el Cañon del Sumidero, Lagunas de Montebello y Palenque.
El parque creado en 1980 con una superficie de 21,789 hectáreas resguarda al que con sus más de 12 millones de años de edad geológica, es el principal icono de Chiapas, escenario del esencial momento histórico del encuentro bélico de españoles y chiapanecas en el siglo XVI, por lo que aparece en el escudo de armas del estado.
Los lagos de Montebello son sin duda los más famosos de todo el territorio y su fama tiene una
justificación bien cimentada, basada en el variado colorido que presentan cada uno de ellos
complementado por la belleza de los bosques que cubren este confín de México. Creado
en 1959, fue el primer parque nacional en Chiapas y goza de una de las infraestructuras más
importantes de todo el estado, contando con un fácil acceso desde la ciudad de Comitán de
Domínguez.
Esmeralda, La Encantada, Bosque Azul, Ensueño y Agua Tinta conforman el primer grupo de
lagos que son accesibles dentro del parque nacional propiamente dicho. Pojoj, Cinco Lagos, Dos Lagunas
y Tziscao son los que complementan el recorrido, siendo éste último, el más
grande, justo en el borde fronterizo con Guatemala.
En 1784 se conoció, fuera de la región, la existencia de las ruinas de una gran ciudad
que a lo largo del siglo XIX atrajo la atención de viajeros, cuyas impresiones contribuyeron a
que el interés por los antiguos mayas aumentara en todo el
mundo.
En medio de la selva, Palenque se desarrolló como una de las ciudades más notables
del periodo clásico maya, sede de una poderosa dinastía que dominó las
montañas del norte de Chiapas y las llanuras de Tabasco, territorio que ahora, algunos investigadores
han reconocido como el reino de Lakamhá. Reconocido por su innovador estilo artístico y alta
calidad de sus obras arquitectónica y escultóricas, el sitio alcanzó su esplendor
entre los años 600 y 900 de nuestra era.