Guardando una diferencia muy significativa con las playas de otros estados del país, conocidas
porque en ellas o en sus alrededores se han desarrollado impresionantes complejos turísticos,
las playas ubicadas a lo largo de la costa chiapaneca presentan más bien modestas, e incluso,
escasas instalaciones hoteleras, siendo precisamente ese el atractivo primordial para visitarlas, pues por
lo mismo, pocos son los grupos de turistas que arriban a ellas, permitiendo a sus pocos visitantes, disfrutar
de un verdadero encuentro con la naturaleza en su máxima expresión. La privacidad,
la tranquilidad, la rusticidad de la vida sencilla conforman un paisaje que ofrece al viajero una estancia
que, lejos del bullicio y las grandes plazas comerciales, lo enfrentan al disfrute de los elementos naturales
como en pocos lugares de México. Las playas de Chiapas son para el turista que quiere
disfrutar de una puesta de sol, del vuelo de un ave, de la soledad en un mundo de marcada
rusticidad.
Puerto Arista, el Mar Muerto, Boca del Cielo son prueba fehaciente de este elemento en las playas
chiapanecas. Si desde Tonalá se puede comenzar la expedición a las playas, desde
Mapastepec y hasta Pijijiapan, se pueden visitar los manglares que presentan un grado de aventura muy
especial a este tipo de turismo, ya que la fauna que habita esta zona y que va desde mamíferos
acuáticos y aves como garzas y pelícanos, acrecienta el nivel de aventura para el visitante.